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La literatura de la primera mitad del siglo XIX. La poesía romántica. José de Espronceda

Nació en 1808 en la provincia de Badajoz. Estudió en Madrid, y pronto mostró interés por la política y por la literatura. En los seis últimos años del reinado de Fernando VII vivió en Portugal, Inglaterra y Francia. En esta época inicia sus relaciones amorosas con Teresa Mancha y persevera en sus actividades políticas. A su vuelta a Madrid, en 1833, se produce el triunfo del Romanticismo en España, y Espronceda abandera un Romanticismo liberal exaltado. Sus últimos años son muy agitados: desarrolla una actividad política incesante que lo aproxima a posiciones republicanas; lo abandona su amante, cuya muerte prematura en 1839 le produce un intenso pesar que expresa en su poema “Canto a Teresa”; es elegido diputado en 1842 e, inesperadamente, muere ese mismo año.

La personalidad de Espronceda es prototípica del romántico: rebelde, impetuoso, turbulento, exaltado, liberal… Fue ya muy conocido en su tiempo y terminó por convertirse en el personaje más representativo del Romanticismo español.

En su obra poética se produce una clara evolución que permite dividirla en varias etapas:

- Poesía de corte neoclásico.

Se corresponde con sus textos juveniles. La obra más destacada de este período es ‘El Pelayo’, intento inacabado de poema épico.
- Poesía de la etapa del exilio.

La impronta neoclásica sigue siendo importante, pero a ella se suman ahora nuevas influencias que anuncian su evolución hacia la sensibilidad romántica. El más significativo de estos influjos es el del ‘ossianismo’. Se conoce con este nombre un tipo de literatura que parte de los escritos de Ossian, un falso poeta gaélico de la Antigüedad inventado por el escritor escocés del siglo XVIII James Macpherson. El ossianismo, que tuvo gran eco en Europa, cambia la mitología grecolatina del neoclasicismo por una mitología y un marco poético nuevos (antiguos héroes célticos, la luna y el sol convertidos en temas literarios, naturaleza agreste: cataratas, ríos, tormentas, mares, nieblas…). Textos esproncedianos de este tipo son el “Himno al sol” o el poema narrativo “Óscar y Malvina”.

- Poesía romántica.

Escrita desde su regreso a España, aborda al principio los temas convencionales del Romanticismo históricos (caballeros medievales, cruzados, motivos exóticos, etc.), pero produce sus frutos más logrados cuando evoluciona hacia un Romanticismo liberal en el que abundan los tonos sociales. Dentro de esta última orientación escribe tanto poemas líricos (“Canción del pirata”, “El verdugo”, “El mendigo”, “El reo de muerte”, “El canto del cosaco”, “A Jarifa en una orgía”) como narrativos (“El estudiante de Salamanca”, “El diablo mundo”). En las poesías líricas se encuentra ya el Espronceda más genuino: defensa de los seres marginales, identificación con los proscritos, desprecio de las normas y las leyes, así como de las riquezas materiales, anhelo de libertad, sentimentalismo, etc. Sus dos grandes poemas, “El estudiante de Salamanca” y “El diablo mundo”, si bien básicamente narrativos, son ejemplos de la mezcla de géneros propia del Romanticismo, pues no faltan en ellos ni los pasajes líricos ni los dramáticos.

“El estudiante de Salamanca” (1840) cuenta la historia de don Félix de Montemar, cínico donjuán en la Salamanca del siglo XVII, quien, tras seducir y abandonar a Elvira, que muere de dolor, mata en duelo al hermano de la fallecida. Finalmente, persigue en una tétrica noche a una fantasmal dama, que resulta ser el esqueleto de Elvira –la muerte misma-, con quien contrae un matrimonio macabro y acaba bailando una danza horripilante, rodeado de espectros. La mayor parte de los motivos que utiliza Espronceda en la obra proceden de la tradición literaria: el tema del donjuán burlador, el del personaje que presencia su propio entierro, la mujer transformada en esqueleto, la danza de la muerte final. Pero el poeta extremeño sabe fundir todos estos elementos dispares para conseguir la creación de un ambiente intensamente romántico y de un personaje, el de don Félix, que encarna la rebeldía, el cinismo y el satanismo del Romanticismo más genuino.

“El diablo mundo” (1841) es un libro peculiar, pues contiene muy diversos y variados elementos. Así, toda la segunda parte no es sino el “Canto a Teresa”, conmovedora elegía por la muerte de su amada, que nada tiene que ver con la historia central del resto de la obra. Ésta se compone de pasajes líricos, fragmentos narrativos, escenas dramáticas. Cuenta la historia de un anciano desengañado de la vida que se transforma en un joven, Adán, que desconoce el mundo. Se trata del mito del ser puro, cuyas reacciones ante los diversos sucesos por los que va pasando registra el poema.

En cuanto a los temas de la poesía de Espronceda, en sus primeros poemas son los propios de la poesía neoclásica: amores pastoriles en una delicada naturaleza, anhelo de fraternidad universal, defensa de la libertad… En la etapa del exilio, hay que añadir los temas ossiánicos en los poemas de este tipo, en los que predomina una sensibilidad triste y melancólica en una naturaleza ya no suave, sino poderosa y colosal. El Espronceda romántico desarrolla, sobre todo, ideas características del Romanticismo progresista: la inadaptación del individuo, la rebeldía, el desprecio de normas y leyes, la pasión amorosa, la muerte, etc. Los personajes esproncedianos oscilan ahora entre los que muestran nobleza, valor y generosidad innatas (el pirata, por ejemplo) y los que, hartos, cansados y hastiados de todo, son cínicos, temerarios, insolentes, arrogantes e incluso demoniacos (como el estudiante de Salamanca).

El estilo de Espronceda es característicamente romántico. Prefiere las sensaciones extremas y de ahí su gusto por las sonoridades retumbantes, los efectos rítmicos, sorprendentes, las rimas agudas, los cambios métricos repentinos, los contrastes violentos, las exclamaciones, las interrogaciones retóricas… Le interesa siempre la reacción sentimental, el efecto que los versos puedan producir en sus receptores y, por eso, abusa a veces de los recursos melodramáticos, de la tendencia a lo misterioso, de las situaciones emotivas.

(Lengua Castellana y Literatura, 2º Bachillerato, edición de Julio Rodríguez Puértolas, coordinación y revisión de Literatura de Domingo Ynduráin Muñoz, proyecto y redacción de José Antonio Martínez Jiménez, Francisco Muñoz Marquina, Miguel Ángel Sarrión Mora; ed. Akal, Madrid 2012)

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