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Fallece José María Fernández Nieto, el poeta decano de Castilla y León

(Almudena Álvarez - El Mundo)
José María Fernández Nieto, poeta, nació en Mazariegos (Palencia) en 1920 y murió en Palencia el 17 de enero de 2013

El escritor palentino José María Fernández Nieto falleció el pasado jueves a los 92 años. Con su muerte, Palencia ha perdido a una de sus voces más queridas, la del boticario que, durante más de medio siglo, puso letra a la poesía española contemporánea.

Decano de los poetas de la Comunidad y último Premio de las Letras de Castilla y León, Fernández Nieto deja viuda a su mujer, Sagrario, huérfanos a ocho hijos, 11 nietos y cuatro biznietos, y un gran vacío en la historia de la poesía palentina contemporánea.

Con su marcha, sus versos han vuelto a alzar el vuelo en la voz de sus colegas, que reconocieron la línea clásica de su pluma, y unos versos correctos, claros y verdaderos, en palabras de Luis Alberto de Cuenca. También la entrega de un hombre que estuvo al pie de la poesía hasta el último aliento de su vida, según Carlos Aganzo.

Farmacéutico de profesión, porque como él mismo decía "es imposible vivir de la poesía", y poeta por vocación, porque "sin poesía se puede vivir perfectamente, pero te falta algo", José María Fernández Nieto convirtió la trastienda de su rebotica de la calle Mayor de Palencia en lugar de encuentro de poetas, escritores e intelectuales.

En esa trastienda nacieron muchos de los versos que luego poblaron sus libros y se urdieron publicaciones que dieron luz a la poesía del momento.

La muerte de su padre, en la Guerra Civil Española, le inspiró sus primeros versos, y sus raíces castellanas, las que clavó en los pueblos palentinos donde nació y pasó su adolescencia, Mazariegos y Carrión de los Condes, templaron su pluma con historias de amor y muerte, costumbres y paisajes castellanos, religión, tradiciones y toros.

Por eso, una de las obras más queridas de Fernández Nieto era La trébede, una mezcla de cuento y poesía por el que pasan todos los personajes de su niñez y de su adolescencia: el farmacéutico, el cura, el abogado y el veterinario que se juntaban de tertulia entorno al calor de la trébede.

Y otras tertulias, celebradas tiempo después, fueron el germen de las revistas Nubis (1945 a 1955), y Rocamador (1956 a 1968), en las que participó activamente y donde pusieron su firma Rafael Alberti, Pablo Neruda, César Vallejo, Antonio Machado o García Lorca.

De Rocamador, que llegó hasta Hispanoamérica, se publicaron 45 números, muchos de los cuales salieron de su bolsillo, al igual que los 87 títulos de la colección de poesía que se publicó con el mismo nombre.Porque además de poeta, Fernández Nieto fue promotor de numerosos proyectos literarios, académico de la institución cultural Tello Téllez de Meneses, colaboró con la prensa y la radio locales, participó en tertulias, jornadas y homenajes y contribuyó de forma decisiva a dinamizar la vida cultural palentina.

Por eso, Palencia le rindió homenajes, como el del Ayuntamiento hace dos años, con la inauguración de un Centro Social que lleva su nombre, o el que la Diputación Provincial, y los consistorios de Carrión de los Condes, Mazariegos y Palencia le dedicaron el año pasado, tras recibir el Premio Castilla y León de las Letras.

Un premio que valoró la dimensión de su obra poética, que concilia el intimismo de los temas con la amplitud de su mirada creadora, y su actitud generosa hacia la obra de sus contemporáneos. Fue el último premio que recibió en vida, porque el jueves, el hombre religioso, familiar y cabal, se fue y con él se llevó al poeta que escribía "por pasión, vanidad y diversión" y que amaba la cultura, el terruño y la literatura en castellano en la misma medida que a su familia y amigos.

En la misma iglesia a la que acudía a misa de 12 todos los días, cuando la salud se lo permitía, se le despidió ayer. Allí se celebró el funeral en el que familia, amigos, escritores, pintores, políticos, intelectuales dijeron el último adiós al alma poeta de uno de los grandes de las Letras.

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